sábado, 8 de diciembre de 2012

Capítulo 14.

Era lunes y las chicas de dirigían al colegio. Cuando pasaron a recoger a Noelia su madre les dijo que ya se había ido. Las chicas no entendían nada, Noelia estaba muy rara. Llegaron al instituto y la vieron hablando y riendo con Sofía, una chica de su clase a la que también le gustaba Auryn, pero solo porque eran guapos, es decir, no apreciaba nada su música, solo su físico. Las chicas se acercaron a Noelia.
-¿Qué te pasa? -Preguntó Mónica.
-Nada. -Respondió fríamente Noelia.
-No nos mientas, nos has dejado tiradas esta mañana y ahora ni nos hablas. ¿Qué te hemos hecho? -Dijo Nuria.
-Que no me pasa nada. Iros con vuestro queridos Auryn, que seguro que ya se han olvidado de vosotras.
-¿De qué vas Noelia? Nosotras no tenemos la culpa de lo que pasó con David. No creo que nos merezcamos esto. -Replicó Sandra.
-Me da igual lo que digáis. Dejadme en paz, falsas.
Mónica agarró a Nuria que se disponía a darle un guantazo a Noelia. 
-Yo solo te digo que ni una palabra de lo de este fin de semana a nadie. O tendrás problemas... -Dijo María.
Noelia ni siquiera respondió. Se dio la vuelta y se alejó hacia donde estaba Sofía y un par de chicas más.
Las chicas estaban totalmente desconcertadas. No sabían por qué Noelia estaba así, pero les dolía porque era su amiga. Aunque no podían hacer nada, la habían perdido.
-Lo que le pasa es que tiene envidia. -Dijo Mónica- Tiene envidia de que a nosotras nos vaya bien con los chicos y que a ella la haya dejado David. Y no entiende que nosotras no podemos hacer nada.
-Tienes razón. Yo también creo que tiene envidia. -Dijo Nuria.
-Sí, pero lo peor es que ahora vaya y le cuente a alguien lo que ha pasado. Ya sabéis que no podemos contar nada... -Respondió Sandra.
El profesor llegó y las chicas entraron a clase.

Mientras tanto, los chicos se despertaban. 
Álvaro cogió su móvil y lo primero que hizo fue mandarle a María un mensaje de buenos días, al igual que Carlos a Nuria.
Blas pensó que ahora Mónica estaría en clase, y decidió esperar a la hora del recreo para llamarla y escuchar su voz.
David abrió los ojos y vio que a su lado estaba Marta, abrazada a él. Habían cenado juntos y se les hizo tarde, por lo que decidió quedarse a dormir. David se puso de pie con cuidado para no despertarla y fue a la cocina. Le preparó el desayuno, lo sirvió en una bandeja y se lo llevó a la cama. 
-Princesa, buenos días. -Susurró David.
-Buenos días cielo. Gracias por todo. -Respondió ella besándole.
-¡No las des!
David encendió la televisión. Estaban hablando de ellos en uno de esos programas que ponen por la mañana. Pero a David no le gustó nada lo que estaban diciendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario