Mónica ya estaba algo más calmada, Álvaro le contaba lo que había pasado a Carlos y Dani y María esperaba a que Nuria y Sandra llegaran. Cuando las vio aparecer fue corriendo a abrazarlas. María no aguantó más, y al abrazarlas comenzó a llorar.
-Vamos, no estés así. Álvaro te necesita. -Le susurró Nuria.
-Eso, tienes que estar con él. -Ayudó Sandra.
-Gracias chicas, muchas gracias. -Respondió María.- Vamos, Carlos y Dani os estaban esperando.
María llevó a Sandra y Nuria a la habitación y sacó a Álvaro de allí, por lo que los cuatro se quedaron solos. -Nosotros no sabíamos que era Blas, simplemente íbamos a adelantar a ese coche y él no pudo controlar el suyo y frenar... No sé que pasó. -Le explicó Carlos a las dos chicas.
-Sí, y me siento fatal... Si no hubiese querido adelantar... -Dijo Dani llevándose las manos a la cara. Carlos le pasó la mano por el hombre y Sandra se acercó a abrazarle.
-Eh, que no ha sido culpa tuya amor. -Le susurró y le dio un beso.
-Gracias. Te quiero. -Respondió Dani.
Nuria también se acercó a Carlos para abrazarle y darle su apoyo.
Mientras tanto, en el pasillo estaban Álvaro y María.
-¿Cómo estás? -Le preguntó María a Álvaro.
-No lo sé... Blas es muy importante... Necesito que esté bien cuanto antes.
-Lo estará, ya verás.
-Ojalá sea cierto...
El móvil de Álvaro comenzó a sonar su teléfono.
-¿Sí? -Dijo Álvaro al descolgar.
-¿Usted es Álvaro García-Gango? Le llamo de la comisaría. Tenemos noticias sobre el accidente que sucedió el otro día.
-Sí, soy yo. -Respondió, pero antes de que pudiera decir algo más llegó el médico.- En una media hora estoy allí, gracias.
-Traigo buenas noticias, Blas mejora notablemente. -Dijo el médico.
Álvaro sacó su maravillosa sonrisa y abrazó a María.
-Si todo sigue igual, en un par de días podrán verle. -Concluyó el médico.
-Gracias por todo. -Respondieron María y Álvaro.
El médico se fue y volvieron a quedarse solos.
-Me voy ya para comisaría, ¿vale? Hablamos luego. Gracias por todo. -Le dijo Álvaro a María dándole un dulce beso. -Te quiero.
-Vale amor, te quiero. -Respondió ella.
María entró en la habitación de nuevo, Mónica que ya estaba despierta se alegró mucho de la noticia que María les contó.
Mientras tanto, Álvaro que salía del hospital se encontró con Verónica.
-¿Qué haces tú aquí? -Le dijo Álvaro.
-Me he enterado de lo que le ha pasado a mis queridísimos chicos... Tenía que sabes que estabais bien.
-Tú eres la que no está bien. -Respondió Álvaro. Se montó en su coche.
-¿Dónde vas?
-A comisaría. Para ver porque se produjo el accidente. ¿Te importa mucho? -Álvaro cerró la puerta y se marchó. Mientras tanto, Verónica se puso pálida.
"¿La policía? ¿Y si...? No, seguro que nadie lo descubriría... Es imposible. ¿O no...?" se quedó pensando Verónica.
miércoles, 20 de marzo de 2013
domingo, 17 de marzo de 2013
Capítulo 22.
Álvaro estaba sentado en la sala de espera, llorando. Pasaba desapercibido, nadie se fijaba en él. Cuando alzó la vista vio a María y a Mónica entrando por la puerta del hospital. Se levantó y fue corriendo hacia ellas. María le abrazó.
-Ya estoy aquí, tranquilo... Todo saldrá bien. -Le susurraba María para calmarle.
Los tres se sentaron a esperar lo que decía el médico. Mientras tanto, Álvaro les contó a las chicas lo que el hombre que le llamó le había explicado.
-Me ha dicho que llevaba a Blas delante, de repente había una curva, Blas no frenó y un coche que iba a adelantarle impactó contra él. Da la casualidad de que eran Carlos y Dani los que le iban a adelantar. El hombre que venía detrás de Blas me ha dicho que cogió su móvil y miró los contactos. Llamó al que ponía "Mamá" y la madre de Blas me llamó a mí directamente. Llegué al sitio del accidente y cuando les vi allí a los tres... Yo... -Explicó Álvaro entre lágrimas. María volvió a abrazarle. -La policía llegó un poco después que las dos ambulancias... Se quedaron investigando y les dí mi número de teléfono. En cuanto sepan algo me han dicho que me llamarán...
En ese momento salió el médico. Los tres se levantaron y acudieron a su encuentro.
-¿Cómo están? -Preguntó María. Aunque ella parecía la más fuerte estaba muy afectada, pero contenía las lágrimas para animar a Álvaro y Mónica.
-Veréis... Carlos y Daniel están bien, pero está noche la pasarán aquí, prefiero tenerles en observación... Y en cuanto a Blas... Es complicado.
Mónica se desplomó de rodillas en el suelo y comenzó a llorar. Una enfermera vino para atenderla. El médico siguió hablando.
-Blas ha sufrido un fuerte golpe en la cabeza, creemos que se recuperará, pero este tipo de golpes son muy impredecibles... Le mantendremos ingresado en la UCI para ver cómo evoluciona, pero aún no está fuera de peligro. Si queréis, podéis pasar a ver a Carlos y Daniel en unos minutos.
-Gracias doctor. -Dijo María.
Álvaro se giró hacia ella y la abrazó con fuerza. María notó las lágrimas de Álvaro en su hombro.
-Todo estará bien, ya verás.-Le susurraba ella.- Venga, vamos a buscar a Mónica, llamaremos a Sandra y Nuria y veremos a Carlos y Dani.
María cogió a Álvaro de la mano y ambos se adentraron en el hospital.
-Ya estoy aquí, tranquilo... Todo saldrá bien. -Le susurraba María para calmarle.
Los tres se sentaron a esperar lo que decía el médico. Mientras tanto, Álvaro les contó a las chicas lo que el hombre que le llamó le había explicado.
-Me ha dicho que llevaba a Blas delante, de repente había una curva, Blas no frenó y un coche que iba a adelantarle impactó contra él. Da la casualidad de que eran Carlos y Dani los que le iban a adelantar. El hombre que venía detrás de Blas me ha dicho que cogió su móvil y miró los contactos. Llamó al que ponía "Mamá" y la madre de Blas me llamó a mí directamente. Llegué al sitio del accidente y cuando les vi allí a los tres... Yo... -Explicó Álvaro entre lágrimas. María volvió a abrazarle. -La policía llegó un poco después que las dos ambulancias... Se quedaron investigando y les dí mi número de teléfono. En cuanto sepan algo me han dicho que me llamarán...
En ese momento salió el médico. Los tres se levantaron y acudieron a su encuentro.
-¿Cómo están? -Preguntó María. Aunque ella parecía la más fuerte estaba muy afectada, pero contenía las lágrimas para animar a Álvaro y Mónica.
-Veréis... Carlos y Daniel están bien, pero está noche la pasarán aquí, prefiero tenerles en observación... Y en cuanto a Blas... Es complicado.
Mónica se desplomó de rodillas en el suelo y comenzó a llorar. Una enfermera vino para atenderla. El médico siguió hablando.
-Blas ha sufrido un fuerte golpe en la cabeza, creemos que se recuperará, pero este tipo de golpes son muy impredecibles... Le mantendremos ingresado en la UCI para ver cómo evoluciona, pero aún no está fuera de peligro. Si queréis, podéis pasar a ver a Carlos y Daniel en unos minutos.
-Gracias doctor. -Dijo María.
Álvaro se giró hacia ella y la abrazó con fuerza. María notó las lágrimas de Álvaro en su hombro.
-Todo estará bien, ya verás.-Le susurraba ella.- Venga, vamos a buscar a Mónica, llamaremos a Sandra y Nuria y veremos a Carlos y Dani.
María cogió a Álvaro de la mano y ambos se adentraron en el hospital.
Capítulo 21.
-Aún no te has ido y ya te estoy echando de menos... -Le dijo María a Álvaro con lágrimas en los ojos. Su sábado perfecto llegaba a su fin, él tenía que volver y se estaban despidiendo en la puerta de la casa de María.
-Eh, no llores. Volveré antes de que puedas echarme de menos, te lo prometo.-Le respondió él dándole un cariñoso abrazo.
Ambos pasaron unos minutos abrazados, luego un dulce beso y Álvaro se subió a su coche. Se despidieron por última vez a través del cristal y cuando el coche dobló la esquina María ya estaba de nuevo derramando lágrimas por Álvaro, y aunque él quisiera parecer fuerte, también se le escapó alguna que otra.
Blas y Mónica se despidieron con un dulce beso y un largo abrazo, y se prometieron que volverían a verse pronto, muy pronto.
Les pasó lo mismo a Sandra, Dani, Nuria y Carlos. Los cuatro de despidieron juntos después de pasar una tarde perfecta. Los chicos montaron en el coche y partieron de vuelta a casa.
María estaba en su habitación poniéndose el pijama cuando Mónica la llamó. Descolgó el teléfono y escuchó como lloraba.
-¿Moni? ¿Qué te pasa? -Preguntó alarmada.
-Blas... -dijo entrecortadamente- Ha tenido un accidente con Carlos y Dani... Por la carretera... -Mónica ya no conseguía articular bien las palabras, solo se la escuchaba llorar.
-Espera, voy para allá.
María se deshizo del pijama y se vistió todo lo deprisa que pudo. Le explicó a su madre lo que había sucedido y ésta la dejó ir en busca de Mónica. Mientras iba de camino a su casa, Álvaro la llamó.
-Álvaro, ¿te has enterado? Blas...-Dijo María. Al otro lado de la línea se escuchaban sollozos.
-Sí... Estoy en el hospital de tu ciudad. Te necesito. -Dijo Álvaro llorando.
-Tranquilo cielo, recojo a Mónica y vamos para allá. Te quiero.
-Está bien... -Dijo mientras seguía llorando.- Te quiero.
María colgó el teléfono y picó el portero de casa de Mónica. Cuando esta bajó le dio un gran abrazo y ambas se fueron hacia el hospital lo más rápido posible.
-Eh, no llores. Volveré antes de que puedas echarme de menos, te lo prometo.-Le respondió él dándole un cariñoso abrazo.
Ambos pasaron unos minutos abrazados, luego un dulce beso y Álvaro se subió a su coche. Se despidieron por última vez a través del cristal y cuando el coche dobló la esquina María ya estaba de nuevo derramando lágrimas por Álvaro, y aunque él quisiera parecer fuerte, también se le escapó alguna que otra.
Blas y Mónica se despidieron con un dulce beso y un largo abrazo, y se prometieron que volverían a verse pronto, muy pronto.
Les pasó lo mismo a Sandra, Dani, Nuria y Carlos. Los cuatro de despidieron juntos después de pasar una tarde perfecta. Los chicos montaron en el coche y partieron de vuelta a casa.
María estaba en su habitación poniéndose el pijama cuando Mónica la llamó. Descolgó el teléfono y escuchó como lloraba.
-¿Moni? ¿Qué te pasa? -Preguntó alarmada.
-Blas... -dijo entrecortadamente- Ha tenido un accidente con Carlos y Dani... Por la carretera... -Mónica ya no conseguía articular bien las palabras, solo se la escuchaba llorar.
-Espera, voy para allá.
María se deshizo del pijama y se vistió todo lo deprisa que pudo. Le explicó a su madre lo que había sucedido y ésta la dejó ir en busca de Mónica. Mientras iba de camino a su casa, Álvaro la llamó.
-Álvaro, ¿te has enterado? Blas...-Dijo María. Al otro lado de la línea se escuchaban sollozos.
-Sí... Estoy en el hospital de tu ciudad. Te necesito. -Dijo Álvaro llorando.
-Tranquilo cielo, recojo a Mónica y vamos para allá. Te quiero.
-Está bien... -Dijo mientras seguía llorando.- Te quiero.
María colgó el teléfono y picó el portero de casa de Mónica. Cuando esta bajó le dio un gran abrazo y ambas se fueron hacia el hospital lo más rápido posible.
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