Llegó el día, los chicos ya se iban y las chicas habían quedado con ellos para despedirlos. Abrazos, lágrimas y besos.
-Ya te estoy echando de menos... -Le susurró Álvaro a María al oído mientras la abrazaba.
-Ven pronto a verme... Prométemelo, prométeme que vendrás pronto...
-Prometido princesa.
Y ambos se besaron dulcemente.
Carlos y Nuria también estaban teniendo una conversación y unos besos parecidos, al igual que Mónica y Blas. Por otro lado, Sandra estaba llorando mientras abrazaba a Dani.
-No me voy a olvidar de ti, te quiero. Y cuando digo que te quiero, es porque es verdad, que lo sepas. -Le repitió mil veces Dani a Sandra.
-Confío en ti, pero sigo teniendo miedo...
-Anda, cállate y bésame... -Dijo Dani cogiendo a Sandra y besándola apasionadamente.
Mientras tanto, David iba a decirle a Noelia lo que sentía.
-Tengo que contarte algo, Noelia... Esto no está bien...
-¿Qué pasa, David? -Preguntó Noelia con lágrimas en los ojos.
-Verás... Hay otra chica. -David le contó todo sobre Marta y acabo añadiendo un "lo siento" que no fue suficiente para Noelia.
-Lo sabía, joder David... Eres un mentiroso, me decías que estabas en Twitter mientras hablabas con ella... Me dijiste que me querías...
-Noelia, te juro que contigo he pasado unos días increíbles... Pero me equivoqué. Siempre elegiré a Marta... Lo siento.
Noelia se fue a casa sin despedirse de nadie, llorando.
-Por cierto, ¿habéis hablado con Magí acerca de esa chica de las fotos? -Preguntó María.
-Sí... -Respondió Carlos- Nos ha dicho que le demos su número de teléfono y él la llamará para hablar con ella. A ver que pasa...
-Ah, ¿pero tenéis su número? -Preguntó Mónica extrañada.
-Eh... Sí, bueno... Es una larga historia. -Respondió Dani.
-Tenemos que irnos... -Dijo Álvaro mirando a los chicos.
Los cinco se despidieron de las chicas por última vez y se montaron en el coche. A las chicas se les saltaron las lágrimas inevitablemente, nunca olvidarían aquellos días maravillosos, aunque les quedaban mucho que pasar con ellos.
Mientas, en el coche, David seguía hablando con Marta.
-¿Qué tal cielo? -Le preguntó ella.
-Muy bien, volviendo ya a casa. ¿Y tú?
-Deseando verte...
-Pues tranquila, que en cuanto llegue me acerco a tu casa. ¿Me dejarás abrazarte?
-Te dejaré hacer lo que quieras.
-Te quiero. -Le respondió David
-Y yo, mucho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario