Álvaro está buscando aparcamiento cuando recibe un mensaje de WhatsApp de María en el que le pide que se pase por su casa lo antes posible. Al parecer tiene una buena noticia. Álvaro aparca y llega hasta la puerta de María.
-¡Hola! ¿Ya estás aquí? Si te he mandado el mensaje hace dos minutos. -Dice María sorprendida.
-Es que me has pillado aparcando. -Responde Álvaro. -¿Qué tenías que decirme?
-Pues... A mi padre le ha salido un viaje urgente de empresa, y ha invitado a mi madre. Se van los dos solos y... Bueno... Me quedo sola en casa una semana... Y como Blas está en el hospital, podrías quedarte conmigo.
-¿En serio? ¡Pero eso es genial! -Dice Álvaro abrazando a María cariñosamente.- Yo tengo que ir a Madrid a coger algo de ropa... Pero regresaré esta noche.
-Vale amor, te espero aquí. ¿Dónde se quedan los demás chicos?
-Los padres de Nuria les van a dejar un piso que tienen para alquilar.
-Ah sí... Conozco ese piso. -Dijo María.
-Bueno, me marcho ya para Madrid ¿vale? Volveré pronto.
-Vale. Ten mucho cuidado. -Respondió María abrazando a Álvaro.
-Te lo prometo. -Le contestó él.
Álvaro subió a su coche y puso rumbo a Madrid. Pero antes se pasó a recoger las laves de Dani y Carlos, para bajarles algo de ropa a ellos también.
Por su parte, los chicos ya estaban instalados en el piso de los padres de Nuria.
-¡Esto es enorme! -Dijo David.
-Un poco sí. -Reconoció Nuria.
El piso tenía cuatro habitaciones, un baño, un salón enorme y una cocina, todo en perfecto estado ya que los padres de Nuria acababan de remodelarlo. Los chicos se repartieron las habitaciones.
-Bueno, ¿volvemos al hospital? -Propuso Carlos.
-Claro, vamos. -Dijo Dani.- ¿Vosotras venís?
-Yo no puedo, tengo que estudiar. Exámenes... -Respondió Nuria.
-Yo tampoco puedo ir, pero os acompaño hasta allí. Me pilla de camino. -Dijo Sandra.
Los cinco salieron por la puerta. Cuando bajaron, se despidieron de Nuria y se fueron hacia el hospital.