Es de madrugada cuando tocan a la puerta de la habitación donde están Carlos, Dani y Álvaro. Este último se levanta para abrir la puerta y cuando ve a David le da un gran abrazo.
-Deberías haber esperado a mañana, seguro que estás muy cansado. -Le dice Carlos.
-No importa, necesitaba veros. -Responde David. -¿Cómo sigue Blas?
-El médico ha dicho que parece que mejora... -Dice Dani- Esperemos que siga así.
-Venga chicos, a descansar que es muy tarde. -Les dice Álvaro.
Los chicos vuelven a dormirse, ahora más tranquilos porque ya vuelven a estar los cinco juntos.
Empieza un nuevo día. Nuria y Sandra han quedado para ir temprano al hospital, cuando llegan les da mucha alegría encontrarse allí a David.
-¡Hola chicas! -Les dice él dándoles un abrazo.
En ese momento el móvil de David suena. Es Marta.
-Buenas días, princesa. -Le dice David al descolgar.
-Buenos días guapo. ¿Qué tal el viaje? -Responde ella.
-Bien, llegué de madrugada y he podido descansar.
-Me alegro. ¿Qué tal los chicos?
-Carlos y Dani estás bien, Blas... Bueno, el médico dice que se está recuperando.
-Espero que siga así... Tengo que colgar cielo, más tarde hablamos. Te quiero.
-Está bien, te quiero mucho.
Ambos cuelgan a la vez y David regresa con los demás.
El médico entra en la habitación para ver cómo siguen Carlos y Dani, que parece que están mucho mejor.
-¿Cómo os encontráis? -Pregunta el médico.
-Como nuevos. -Dice Carlos.
-Eso está muy bien, porque os traigo el alta para que podáis marcharos. -Les responde.
Carlos y Dani firman el alta y recogen sus cosas mientras el médico sale de la habitación.
-Chicos... ¿qué hacemos? No podemos volver a Madrid, pero tampoco podemos vivir en la sala de espera del hospital... -Dijo Álvaro.
-Tienes razón... -Respondió Dani.- ¿Alguna idea?
Los chicos se miraron entre sí.
-Bueno, Carlos se puede quedar en mi casa. -Respondió Sandra.- Al fin y al cabo, sigue siendo mi primo.
-¿Y nosotros? -Dijo Dani.
-Mis padres tienen un piso para alquilar, hablaré con ellos. -Dijo Nuria mientras se sacaba su móvil para llamar a su madre y contárselo.
Unos minutos después Nuria regresa.
-Chicos, mis padres dicen que ningún problema, podéis quedaros allí. -Dijo Nuria sonriendo.
-¡Mil gracias! -Respondieron los chicos.
Todos se fueron hacia el piso excepto Álvaro.
-Voy a ver a María, tenía que estudiar y seguramente hoy no saldrá de casa.
-Está bien. -Le respondió David.
Álvaro subió a su coche y se fue, los chicos fueron andando hasta el piso de los padres de Nuria para instalarse allí durante unos días.
martes, 30 de abril de 2013
viernes, 26 de abril de 2013
Gracias.
Hey, ante todo gracias por leer esta entrada.
"-¿Qué escuchas? +Auryn. -Jo, siempre estás escuchando lo mismo... ¿no te cansas?" Eso me ha pasado cientos, miles de veces. La gente de mi alrededor no es capaz de comprender lo que esos cinco chicos me aportan. Ellos me ayudan a seguir adelante, me recuerdan la importancia de sonreír y su música me hace olvidarme de todo aunque sea solo durante unos minutos. ¿Qué tiene de malo que les escuche? Pero no, mis amigos y mi familia no entienden eso. Si tu eres un/a auryner con más amig@s auryners cuídalos bien, porque tienes un tesoro. A mí me encantaría poder tener en mi ciudad a alguien con quien compartir todo sobre ellos. Mis amigos no son capaces de entender que quiera ir a verles una y otra vez, siempre me dicen "pero si ya les has visto"... ¿y qué? Tú puedes ver a una persona todos los días y seguir necesitándola. Pues eso me pasa a mí con ellos, da igual las veces que les vea, nunca se me van a quitar las ganas de abrazarles. Nunca se me van a quitar las ganas de decirles que les quiero, de darles las gracias por existir, por aparecer en mi vida y cambiarla y por haberme hecho conocer a gente (aunque solo sea en twitter) tan increíble. Solo un/a auryner es capaz de entender que llore por no verles, y solo ell@s son capaces de animarme en esos momentos. Aunque sea con un tweet o un mensaje de WhatsApp, me han sacado muchas sonrisas cuando más lo necesitaba, y quizá eso sea lo que más tengo que agracederle a Auryn.
Y todo esto viene a que ayer, mis padres me dijeron que no a la firma de Sevilla, y cuando yo estaba llorando sola en mi habitación fueron unas cuantas auryners las que me animaron y me sacaron una sonrisa. Quería dedicarles una entrada, para darles las gracias por estar ahí. Ellas saben quiénes son.
Gracias, porque siempre estáis ahí.
"-¿Qué escuchas? +Auryn. -Jo, siempre estás escuchando lo mismo... ¿no te cansas?" Eso me ha pasado cientos, miles de veces. La gente de mi alrededor no es capaz de comprender lo que esos cinco chicos me aportan. Ellos me ayudan a seguir adelante, me recuerdan la importancia de sonreír y su música me hace olvidarme de todo aunque sea solo durante unos minutos. ¿Qué tiene de malo que les escuche? Pero no, mis amigos y mi familia no entienden eso. Si tu eres un/a auryner con más amig@s auryners cuídalos bien, porque tienes un tesoro. A mí me encantaría poder tener en mi ciudad a alguien con quien compartir todo sobre ellos. Mis amigos no son capaces de entender que quiera ir a verles una y otra vez, siempre me dicen "pero si ya les has visto"... ¿y qué? Tú puedes ver a una persona todos los días y seguir necesitándola. Pues eso me pasa a mí con ellos, da igual las veces que les vea, nunca se me van a quitar las ganas de abrazarles. Nunca se me van a quitar las ganas de decirles que les quiero, de darles las gracias por existir, por aparecer en mi vida y cambiarla y por haberme hecho conocer a gente (aunque solo sea en twitter) tan increíble. Solo un/a auryner es capaz de entender que llore por no verles, y solo ell@s son capaces de animarme en esos momentos. Aunque sea con un tweet o un mensaje de WhatsApp, me han sacado muchas sonrisas cuando más lo necesitaba, y quizá eso sea lo que más tengo que agracederle a Auryn.
Y todo esto viene a que ayer, mis padres me dijeron que no a la firma de Sevilla, y cuando yo estaba llorando sola en mi habitación fueron unas cuantas auryners las que me animaron y me sacaron una sonrisa. Quería dedicarles una entrada, para darles las gracias por estar ahí. Ellas saben quiénes son.
Gracias, porque siempre estáis ahí.
domingo, 7 de abril de 2013
Capítulo 24.
Verónica subió a su coche nerviosa y empezó a murmurar.
-Tengo que irme de aquí, tengo que largarme...
Arrancó y puso rumbo a Madrid.
A la vez, en Madrid había alguien subiéndose también a su coche.
-¿De verdad que no quieres que te acompañe? -Le dijo Marta a David una vez más.
-No, en serio. Tú tienes que quedarte aquí, tienes mucho que hacer.
-Está bien... Te echaré de menos. -Le respondió besándole dulcemente.
-Y yo a ti, amor. -Dijo David cerrando la puerta de su coche.
Se despidieron una vez más con la mano y Marta se quedó mirando cómo David se alejaba. Mientras volvía a entrar en casa, su teléfono sonó.
-¿Sí? -Respondió Marta.
-Eres una asquerosa, tú me lo has robado. -Dijo alguien al otro lado de la línea.
-¿Quién eres? -Preguntó Marta, pero no obtuvo respuesta, le habían colgado.
Mientras, Álvaro estaba ya en la comisaría.
-Buenas, siéntese. -Le dijo el policía que le había llamado. -Hemos estado analizando el coche, según hemos averiguado el volante estaba en mal estado, de forma que al girar hacia la derecha el coche iría hacia la izquierda.
-Pero... ¿eso le puede pasar a un coche sin más? -Preguntó Álvaro desconcertado.
-Normalmente no, suponemos que alguien tuvo que manipular el coche. Por eso nos gustaría hablar con su amigo para poder iniciar una investigación.
-Él está inconsciente, el médico nos ha dicho que parece que mejora y que si sigue así en un par de días podremos verle.
-Está bien, cuando sepa algo no dude en avisarnos. Gracias. -Respondió el policía levantándose y estrechándole la mano a Álvaro.
-Muchas gracias, lo haré. -Dijo él devolviéndole el saludo.
Álvaro salió de la comisaría y se fue de nuevo hacia el hospital para ver a los chicos y a María. Cuando llegó María estaba a punto de marcharse a casa.
-¿Te vas? -Preguntó Álvaro.
-Sí, es tarde y mañana tengo que estudiar mucho. -Respondió.
-Espera, te acompaño.
Álvaro se fue a acompañar a María a casa. Mónica, Sandra y Nuria también tenían que marcharse ya. Se despidieron de los chicos y salieron.
-Mañana vendremos, prometido. -Dijo Nuria abrazando a Carlos.
-Te esperaré. Te quiero. -Le respondió él
-Tengo que irme de aquí, tengo que largarme...
Arrancó y puso rumbo a Madrid.
A la vez, en Madrid había alguien subiéndose también a su coche.
-¿De verdad que no quieres que te acompañe? -Le dijo Marta a David una vez más.
-No, en serio. Tú tienes que quedarte aquí, tienes mucho que hacer.
-Está bien... Te echaré de menos. -Le respondió besándole dulcemente.
-Y yo a ti, amor. -Dijo David cerrando la puerta de su coche.
Se despidieron una vez más con la mano y Marta se quedó mirando cómo David se alejaba. Mientras volvía a entrar en casa, su teléfono sonó.
-¿Sí? -Respondió Marta.
-Eres una asquerosa, tú me lo has robado. -Dijo alguien al otro lado de la línea.
-¿Quién eres? -Preguntó Marta, pero no obtuvo respuesta, le habían colgado.
Mientras, Álvaro estaba ya en la comisaría.
-Buenas, siéntese. -Le dijo el policía que le había llamado. -Hemos estado analizando el coche, según hemos averiguado el volante estaba en mal estado, de forma que al girar hacia la derecha el coche iría hacia la izquierda.
-Pero... ¿eso le puede pasar a un coche sin más? -Preguntó Álvaro desconcertado.
-Normalmente no, suponemos que alguien tuvo que manipular el coche. Por eso nos gustaría hablar con su amigo para poder iniciar una investigación.
-Él está inconsciente, el médico nos ha dicho que parece que mejora y que si sigue así en un par de días podremos verle.
-Está bien, cuando sepa algo no dude en avisarnos. Gracias. -Respondió el policía levantándose y estrechándole la mano a Álvaro.
-Muchas gracias, lo haré. -Dijo él devolviéndole el saludo.
Álvaro salió de la comisaría y se fue de nuevo hacia el hospital para ver a los chicos y a María. Cuando llegó María estaba a punto de marcharse a casa.
-¿Te vas? -Preguntó Álvaro.
-Sí, es tarde y mañana tengo que estudiar mucho. -Respondió.
-Espera, te acompaño.
Álvaro se fue a acompañar a María a casa. Mónica, Sandra y Nuria también tenían que marcharse ya. Se despidieron de los chicos y salieron.
-Mañana vendremos, prometido. -Dijo Nuria abrazando a Carlos.
-Te esperaré. Te quiero. -Le respondió él
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