domingo, 24 de febrero de 2013

Capítulo 20.

"Estúpida niñata..." murmura Verónica al colgar el teléfono. Está utilizando a Noelia para que le ayude a conseguir información sobre los chicos para así poder amenazarles, pero esta vez se ha equivocado y le ha hecho hacer el viaje siguiendo a Blas para nada. Verónica decide dar una vuelta por la ciudad, y mientras pase, se fija en un chico con gorro entrando en una cafetería. ¿Será él? Verónica decide seguirle y cuando entra se da cuenta de que sí que es él y no está solo. Al fondo de la cafetería se encuentran Carlos, Nuria, Dani y Sandra que han ido a tomar algo después de pasar un rato en el parque. Verónica se sienta en una mesa cerca de ellos y acerca una pequeña grabadora para espiar su conversación, y por desgracia los chicos no se dieron cuenta de nada.

Mientras tanto, en Madrid David y Marta han quedado para pasar la tarde juntos. David llega a casa de Marta para recogerla e ir a dar una vuelta juntos.
-Hola preciosa. -La saluda David dándole un beso corto en los labios.
-¡Hola! -Responde ella feliz.
Empezaron a caminar por el centro, pero David le pidió a Marta que no se cogieran de la mano, ya que muchas fans empezarían a comentarlo y se crearían muchos rumores, Marta aceptó.
Mientras los dos paseaban a David le sonó el teléfono, era un número privado. Dudo unos segundos en contestar, pero finalmente descolgó.
-¿Sí? -Respondió David.
-Ho...la... -Contestó desde el otro lado un fino hilo de voz que sonaba entrecortado por unas lágrimas.- Te.. echo de... menos.
-¿Quién eres?
-¿Ya me has olvidado? Pues... yo a ti... aún no... Te quiero.
Y la llamada terminó. David no sabía quién podía ser, por lo que le dijo a Marta que se habían equivocado de número, ya que no quería preocuparla.

Lejos de David se encontraba Noelia, que estaba llorando desconsoladamente en su habitación después de haber colgado el teléfono. Veía más lejos que nunca a David, empezaba a creer que nunca podría recuperarle.
-Pues si no me quiere a mí, no estará con nadie... -Murmuró Noelia y acto seguido se limpió las lágrimas y salió de su casa sin destino concreto.

domingo, 17 de febrero de 2013

Capítulo 19. (2)

María está sentada en el sillón de su casa, sin dejar de mirar el reloj. Son las seis menos cuarto y Álvaro no llega. María empieza a pensar que la ha dejado plantada, "seguro que tiene algo mejor que hacer" piensa. Entonces el timbre sonó, por fin. María fue corriendo a abrir la puerta y allí estaba él. María cierra la puerta detrás de ella y se lanza a sus brazos, ambos se abrazan y se besan durante unos minutos.
-Te he echado muchísimo de menos, que lo sepas. -Le susurra Álvaro.
-Y yo a ti, de verdad.
-Bueno, ¿lista para un sábado juntos?
-Por supuesto.
Álvaro le indica a María que suba en su coche y ella le obedece. Después de unos 30 minutos de viaje en coche, llegan a su destino. María se baja del coche y observa el paisaje. Es un lago rodeado de césped verde y fresco, y de fondo se ven unas preciosas montañas con algo de nieve en la punta. Mientras María mira el paisaje Álvaro le abraza por detrás.
-¿Te gusta el sitio? -Le pregunta dándole un beso en la mejilla.
-Me encanta. Gracias, Álvaro. -Le responde ella sonriente.
-No me des las gracias, boba. He traído algo de merendar y una manta, para que nos tumbemos juntos. ¿Te apetece?
-Más que nada.
Los dos cogen la manta y una bolsa con algo de comida y se ponen a la sombra de un árbol cerca del agua.


Mientras tanto, Noelia está en su habitación sola llorando. No puede olvidarla conversación que acaba de mantener con Verónica.
*Un rato antes*
-¿Verónica? -Responde Noelia al descolgar su teléfono.
-Sí, soy yo.
-¿Qué pasa?
-Pasa que no vales para nada, eres una inútil. Me dijiste que Blas había quedado con una de ellas hoy, pero están metidos en su casa. He hecho el viaje para nada.
-Lo siento... Yo no sabía...
-Excusas que no me valen. ¿Así quieres que te ayude a recuperar a David? Pues vas muy mal, que lo sepas. O haces bien tu trabajo o no volverás a ver a David ni en pintura.
-Pero tú...
-Adiós.
Y Verónica le colgó sin más. Hizo un trato con ella que consistía en que si le ayudaba a sacar los trapos sucios de los chicos, ella le ayudaría a recuperar a David. Ahora Noelia no está muy segura de si ha acertado accediendo a ayudar a Verónica, pero ya no hay marcha atrás...

miércoles, 13 de febrero de 2013

Capítulo 19. (1)

¡Por fin llego el ansiado sábado! Las chicas están deseando que llegue la hora para estar con ellos. Parece que el tiempo no pasa y nunca llegará el momento. Pero poco a poco, la hora llega.
Sandra sale de su casa y se dirige hacia la de Nuria. Cuando llega su amiga se muestra muy nerviosa.
-Pero ¿me vas a decir de una vez dónde vamos? -Pregunta Nuria por décima vez.
-Cálmate, ya lo verás. -Responde Sandra algo más tranquila.
Sandra lleva a Nuria a un lugar al que ella y su primo Carlos solían ir de pequeños a jugar. Es un parque que está en las afueras de la ciudad, muy poca gente lo conoce. Hay una gran parte con césped y tienen muy buenos recuerdos allí. Están sentadas en un banco cuando el móvil de Sandra suena. Solo un toque, es la señal. 
-Vamos, tu sorpresa ha llegado. -Dice poniéndose de pie.
Nuria la imita y la sigue hasta una fuente cercana. ¿Es él? ¿Es real? ¡Sí, es Carlos! Nuria corre hacia él y este la coge en brazos, enrollando las piernas de Nuria a su cadera. Sandra y Dani se abrazan y se susurran al oído cuanto se quieren. Sandra saluda a Carlos y Nuria hace lo mismo con Dani. Los cuatro pasan la tarde en aquel parque, riendo, paseando y sobre todo disfrutando juntos. Aprovechan cada minuto juntos, no saben cuando volverán a verse.

Mónica acude a la puerta en cuanto suena el timbre. Cuando abre y ve a Blas el corazón le da un vuelco.
-¡Hola princesa! Que ganas tenía de verte. -Le dice y acto seguido la besa dulcemente.
Como los padres de Mónica están de viaje, como siempre, ambos pasan la tarde juntos allí, viendo películas bajo una manta.
-No hay nada que me guste tanto como tú y una tarde juntos, te quiero. -Le dice Mónica a Blas.
-¿Te he dicho ya que eres perfecta?
-¿Y yo que mientes?
-Anda ya. -Dice Blas sonriendo y volviendo a besarla para hacerla callar.
-Oye, ¿no prefieres que salgamos a dar una vuelta?
-No... Mejor nos quedamos aquí... 
-Como quieras.
Por suerte para Blas, Mónica no ha insistido, no puede contarle que Verónica está allí y que le ha seguido. Aún es pronto.